viernes, 31 de diciembre de 2021

GRUPO DE TEATRO MIGUELACHO

 

En el año 1991 se fundó el Grupo de Teatro Miguelacho en el municipio Bejuma del estado Carabobo, Venezuela, teniendo como sede la Casa de la Cultura. El grupo se formó a partir de la realización de un taller que se efectuó en el marco del programa “Creación de Teatro Locales” organizado por la Agrupación Teatral La Huella, del municipio Valencia y auspiciado por el Consejo Nacional de Cultura (CONAC).

Antecedentes

Al parecer, el grupo Rema, que era un apostolado de la iglesia parroquial en el cual los jóvenes realizaban actividades de índole social y cultural sirvió de caldo de cultivo para el surgimiento de varios movimientos juveniles de la época, entre los que nació Miguelacho. En este grupo Rema surgieron las amistades y las inquietudes artísticas. Un primer intento de formar un grupo teatral se dio en el año 1989 cuando en el mes de Agosto el joven Luis Tobías Tortolero convocó a varios compañeros de la iglesia a unos ensayos que programó en la Casa de la Cultura para montar una obra de un libreto que había escrito. Entre los jóvenes que asistieron se encontraban Aníbal Pérez, José Luis Pérez Hernández, José Gregorio Rodríguez, José Luis Rodríguez e Igsy Guillen. A la par de ir haciendo estos intentos, otra influencia impulsaba las expectativas de los jóvenes cuando un grupo de Teatro del estado Miranda presentaba obras religiosas de teatro de calle usando la técnica del Teatro Fonomímico. Era el grupo de Teatro Apocalipsis, que bajo la Producción y Dirección General de Carlos León se presentaba en el municipio desde el año 1987.

Para diciembre de 1989 los jóvenes bejumeros presentaron su primer montaje, una pieza religiosa realizada durante el mes de diciembre en el marco de las fiestas navideñas. "El nacimiento Viviente" se realizó bajo la dirección de Alberto Khoury y con el texto y la Asistencia de Dirección de Igsy Guillen. Nacía en ese momento el Grupo que posteriormente se llamó Reflejos.

Miguelacho en la Escena

A pesar de todo este movimiento no fue sino hasta el año 1991 cuando Miguelacho realiza su primer montaje y aparece en escena bajo la dirección de Miguel Sánchez, del grupo La Huella y de quien toman el nombre para bautizar al naciente grupo.

Caracterizándose por un teatro ligero y jocoso sale a la escena el grupo Miguelacho con una alineación inicial conformada por Luis Tobías Tortolero, Eva Moreno, Alexander Mendoza, José Ríos, Fanny Briceño, Diolinda Parra, Letzaida Yajure, Mariela Sumoza y Leonardo Ledezma. Más adelante se incorporaron Julio Uzcátegui, Tulio Mendoza (+), Hernán Paredes, Eddy Berroterán,  y Ángel Román. Entre las primeras piezas figuran ¡Oh Joseph! Y “Un Salto Atrás”, dirigidas por Miguel Sánchez.

Para el año 1992 se montó la obra “El Viaje de Pedro el Afortunado” de August Strindberg y dirigida por Mirla Chirinos y “Un Querubín Curioso” de Esther Cosani y dirigida por Mirla Chirinos. Ese mismo año se montó la pieza “La Otra Tentación”, escrita y dirigida por Luis Tobías Tortolero, en ésta se hacía una fuerte crítica a la influencia de la televisión en los jóvenes. En Abril de ese mismo año Miguelacho presenta en coproducción con el grupo de teatro Reflejos, por primera vez la “Semana Santa en Vivo”, espectáculo que constaba de tres piezas teatrales.

Al año siguiente se integraron Luís Sánchez, Dayana Chávez, Luis Segovia (+), Luis Miguel Ochoa (+), María Alejandra Tortolero, José Plácido y Gladys Moreno. En ese año se estrenan las obras “El Ruiseñor y la Rosa” (basada en el cuento de Oscar Wilde) versionada y dirigida por Luis Tobías Tortolero y “La fotografía” texto resultante de un taller teatral facilitado por Aníbal Valdez  y posteriormente dirigido por Luis Tortolero. En esta última pieza se incorpora José Gregorio Rodríguez al elenco de Miguelacho.

Durante esta época participaron en al menos cuatro festivales teatrales organizados por la agrupación La Huella, el primero de ellos en Bejuma, convirtiéndolos a ellos en los anfitriones recibiendo a unas seis agrupaciones más. El segundo Festival se realizó en Montalbán y el tercero en Miranda generando gran movimiento entre los espectadores de los Valles Altos de Carabobo. Finalmente se realizó un cuarto festival que se llevó a cabo en El Ateneo Popular de la Isabelica.

Entre los teatreros que participaron en la formación de estos jóvenes se encontraban Miguel Sánchez, Mirla Chirinos, Manuel Aular, Francisco Luke y Arcadio Padrón, este último, el director general del proyecto que dio origen a las nuevas agrupaciones teatrales en el estado Carabobo y a los Festivales de Teatro Aficionado. Otros teatreros vinculados a La Huella y a la Escuela de Teatro Ramón Zapata que estuvieron vinculados en la formación y asesoramiento fueron Gerardo Urbina, Jorge García y Robert Jiménez.

Arriba: María Alejandra Tortolero, Hernan Paredes (Buggie), Leonardo Ledezma y Julio Uzcategi en una escena de la obra La Fotografía". Abajo: José Gregorio Rodríguez (de pie) en su papel de "El Viejo Mundo" en la obra "La Fotografía".
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Arriba: Representación de la pieza "Un Salto Atrás" de Leoncio Martínez, dirigida por Miguel Sánchez. De izquierda a derecha Luis Tobías Tortolero (Toto),  José Luis Pérez Hernández (Cerro), Diolinda Parra, Ángel Román y Mariela Sumoza. Abajo: En la obra "El Viaje de Pedro". De Izquierda a derecha: José Luis Pérez Hernández, José Rios, Tulio Mendoza (+), Diolinda Parra y Alexander Mendoza.

Para el año 1999 Miguelacho realiza una muestra teatral, una antología en la que retoma todas las piezas para ser presentadas durante una semana en la Casa de la Cultura. Miguelacho es sin duda una de las agrupaciones que dieron origen a otros grupos como lo fueron: Triki traki, “Altuequi”, “Trozos Rítmicos” y “Triuno”, entre otros.

martes, 3 de julio de 2018

ALTUEQUI REVISTA DIGITAL

DESCARGALA AQUIYa está disponible el primer número de Altuequi Revista Digital. En ella encontrarás artículos, textos dramáticos, poesía y cuento de diferentes autores locales, regionales y nacionales.

jueves, 3 de mayo de 2018

I CONCURSO LITERARIO U. E. MEDARDO BACALAO

I CONCURSO LITERARIO INSTITUCIONAL 2018
Historia de Espantos y Aparecidos.

BASES DEL CONCURSO
EN EL RENGLÓN DE RELATO BREVE

1.- Podrán participar los estudiantes de la U. E. Medardo Bacalao cursantes del primero al quinto año a través de la inscripción de un texto narrativo.
2.- La temática debe girar en torno a las historias de espantos y aparecidos, con especial énfasis en las relacionadas a nuestra localidad.
3.- La extensión del texto será de un mínimo de dos (02) cuartillas y un máximo de cinco (05)
4.- La recepción de los textos se realizará en la Biblioteca de la institución en el lapso comprendido entre el 10/05 hasta el 31/05.
5.- La premiación consiste en reconocimiento y la promoción y difusión del texto a través de las redes sociales, además de la atribución de meritos estudiantiles adicionales.
6.- El jurado estará compuesto por especialistas en el área, pertenecientes al personal de la institución, además de especialistas invitados.
7.- Los textos pueden ser escritos a mano con letra legible o enviados al correo laletramuerta@gmail.com. Los textos digitales deberán estar escritos en formato Word, letra yimes New Roman, N° 12, espacio 1.5, márgenes 4,4,3,3.
8.- Se valoraran los elementos de la redacción y composición, originalidad, creatividad y los aspectos formales de la lengua escrita.
9.- El veredicto será anunciado en la segunda semana del mes de junio.




martes, 27 de marzo de 2018

EN EL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO


TEATRO DE CALLE


            Una de las manifestaciones artísticas más antiguas es precisamente el teatro, ya que tiene su origen en los rituales religiosos primitivos con los que el ser humano comunica a sus congéneres ciertos valores relacionados con la convivencia. Por su puesto no existían en ese momento las grandes estructuras dispuestas para la realización de esas actividades, sino que se realizaban a cielo abierto. Mucho tiempo después se comenzaron a construir los edificios destinados a albergar este tipo de espectáculo para la apreciación de gente privilegiada.
            En Europa occidental las manifestaciones teatrales crecen bajo el manto de la iglesia católica tal vez tratando de hacer participes a los fieles de la historia sagrada con estrategias más dinámicas que la lectura. Fueron los templos, espacios propicios en los que se celebraban estas actividades. Sin embargo, un teatro profano comienza a crecer en las calles de los pueblos y ciudades, en las plazas e inclusive en los mismos pórticos de las iglesias. Una de las primeras fiestas en las que el teatro salió a la calle fue el carnaval, así mismo las representaciones de la pasión de Cristo: el viacrucis.
            En Venezuela existe un movimiento de teatro de calle que tuvo gran auge en los años 70 y sin embargo, teatreros de diferentes estados, entre ellos Pedro Maldonado, del conocido grupo Comediantes de Mérida, aseguran que en la actualidad, el  teatro callejero en Venezuela está en crisis.
            Pocas son las agrupaciones que se dedican a este tipo de teatro. Hay que resaltar que por la deficiencia de salas existentes en nuestro país se han abordado los espacios no convencionales, pero lo que se ha hecho es llevar el teatro de sala a la calle.
            El teatro de calle amerita una dramaturgia específica, es decir la obra debe ser concebida desde el principio para la calle. Así mismo, existen elementos que son característicos del teatro callejero: los zancos, las máscaras, el fuego, la acrobacia, los malabares, la improvisación.
            Esta disciplina te permite el contacto directo con el público, que en el acto se encuentra física, social y espiritualmente más cercano a los actores. Esto exige gran preparación para el abordaje de situaciones que surgirán de los espectadores y se incorporarán en la obra.
            Indudablemente  este tipo de teatro tiene mayor impacto social y logra apropiarse con facilidad del imaginario colectivo. Los personajes populares, las historias y anécdotas de la comunidad, las quejas sociales son recogidas y reflejadas a través de la puesta en escena como lo hacían los Juglares de la Edad media.
            En Carabobo se cuentan con los dedos de las manos (y sobran dedos) las agrupaciones que han logrado mantenerse en esta disciplina. Una de éstas es la agrupación Altuequi con veintidós años cumplidos experimentando con diferentes elementos que se incorporan al teatro en los espacios abiertos: la narración oral, las pantomimas, el títere y las artes circenses.

           

           
           



sábado, 17 de marzo de 2018

EL PAPAGAYO QUE NO TENÍA COLA


Hace mucho tiempo por las calles de Bejuma, en uno de esos días cuando la brisa sopla intensamente, de pronto me encontré con un papagayo que cabeceaba de lado a lado pues le faltaba algo de cola.
         Ese papagayo se llamaba José Luis y tenía unas ganas enormes de querer volar hasta lo más alto del mundo. –Cálmate muchacho!!!, mira que para poder volar alto, lo primero que tienes que hacer es alargar tu cola y listo- le dije yo con la certeza que tiene alguien que ha hecho muchos papagayos en su vida.
         El papagayo entonces me miró y me dijo- Tranquilo, ya entendí- y sin más se alejó y comenzó a buscar como alargar su cola para volar alto y sereno por los aires vallealtínos.
         Al poco tiempo lo volví a ver allá en Montalbán, y me contó que estaba siguiendo mis consejos y que ya tenía guardado, algunos recortes de cuentos, teatro, mimos, títeres, música, danzas, monólogos y performance. Y que solo faltaba ordenarlos para poder alargar su cola de una vez por todas,
         Así que un día entre muchos hacedores de papagayos comenzamos a ordenar aquella cola y cuando estuvo lista, nuestro amigo papagayo comenzó a elevarse alto y sereno, no solo por los valles altos sino por muchos rincones de nuestra tierra Venezuela
         Otro día y por pura casualidad me lo encontré en Valencia, estaba muy mugroso pero también muy contento y entonces me aclaró –Tranquilo Pío, esto es solo arte, cuando termine, volveré a lucir mis colores radiantes de siempre- y así fue, gracias a dios.
         En otra oportunidad me lo encontré en Miranda, y por fin estaba volando alto, así como él quería y al verme me dio un abrazo y me dijo- Gracias amigo, por tus consejos y los consejos de otros hacedores de papagayos hoy estoy volando alto, sereno y radiante- y yo solo le dije -tranquilo para eso estamos, eso sí, ten cuidado que a veces la brisa sopla más fuerte de lo debido y eso es peligroso.
         Ha pasado un tiempo pero ayer volví a Miranda y mientras caminaba por sus calles de pronto me encontré con Juan Carlos Pinto, Juan Carlos López, José Gregorio Rodríguez, Chiche, Ángel Román y otros amigos papagayeros que con pedazos de cordel, veradas rotas y trozos de papel en la mano, me dieron la terrible noticia- Pío. A José Luis, el papagayo que le faltaba cola, hace poco, se le reventó el cordel y sin más se ha ido para siempre- Entonces las lagrimas llenaron de silencio aquel momento,
         Lo curioso es que esta mañana, el Peñuzco amaneció repleto de papagayos y todos pero todos volaban en recuerdo de José Luis, el papagayo que le faltaba cola, pero que después con empeño y dedicación voló alto, muy alto. Y hoy es una estrella que alumbra el camino de todo los soñadores de sueños del mundo.

Cuento escrito por mi amigo Robinson Dávila "Pio Lara", en diciembre de 2010. En memoria de José Luis Rodríguez Ochoa (+10/12/2010), teatrero, payaso, cuenta cuentos, poeta, músico que anduvo por estos Valles Altos de Carabobo