martes, 30 de agosto de 2016

LOS NIÑOS DE LA BASURA


Denme media docenas de niños y haré de ellos lo que quiera independientemente de sus inclinaciones innatas.” Watson
A mediados de los años ochenta, varios países latinoamericanos, además de los Estados Unidos de América fueron invadidos por una serie de barajitas auto adhesivas que eran compradas por niños y jóvenes colecionistas. Estas barajitas fueron conocidas en Venezuela como “Los Niños de la Basura”, y en otros países como “Basuritas”, “La Pandilla Basura” y Garbage Pail Kids, entre otros nombres.
Eran imágenes grotescas de “niños” que se infligían algún tipo de daño a sí mismos. Había uno de ellos introduciendo la pierna en un molino de carne y procediendo a activar el mecanismo. En muchos países prohibieron la venta de estas imágenes. Se llegó a decir inclusive que estaban impregnadas de algún tipo de droga. En Venezuela las instituciones educativas se opusieron a su compra y sin embargo la empresa tuvo record de ventas, llegando a sacar unos 1200 modelos distintos.
Ésta no es la única vez que la población infantil es víctima de técnicas de mercadeo bien dirigidas. A mediados de los años noventa hubo una euforia infantil por la compra de pistolas de juguete. Estas armas estaban hechas con gran similitud a las originales y además disparaban unos pequeños balines de plástico disponibles en cualquier establecimiento comercial. En esta oportunidad las instituciones educativas prohibieron la entrada a las escuelas de este tipo de “juguetes”.
Ni hablar de los juegos de videos como “Visit City” o “San Andrés” en los cuales la meta es robar el mejor carro y evitar ser atrapado cuando te avista la policía. Qué decir de esos juegos en primera persona donde el niño empuña un arma para matar a todo el que se le atraviese en el camino para salvar su vida como en el conocido “Counter Strike”.
Por si fuera poco, los niños, niñas y jóvenes son el objetivo de muchas empresas de manufactura y distribución de licores. Bebidas con cuarenta grados de alcohol como el Vodka ahora se venden con aroma a frutas y colores llamativos que le dan una apariencia y fragancia de “chuchería”, llegando a las manos y a las bocas de los pequeños. Muchas empresas ven en ellos un potencial consumidor de cualquier cosa y en el marco del capitalismo las ganancias se estiman en función de la utilidad monetaria sin importar el perjuicio que pudieran causar desde el punto de vista social.
La mano invisible del mercado empuja a nuestros niños y jóvenes a ser hombres y mujeres antes de tiempo. Así una niña de cuatro años se viste igual que una mujer de veinte. Esa misma niña escucha y baila las mismas canciones que una adulta joven. (Con mensajes de amor, sexo despecho, venganza, etc.) Ya no suenan en la radio canciones como las de Enrique y Ana, Cepillin y hasta del singular Popy; que contenían temáticas especificas para los chicos.
Armas de juguete, colecciones que degradan la imagen personal y los valores sociales, juegos que los introducen al mundo de la delincuencia (al menos en un plano psíquico), programas de televisión cargados de invitaciones al sexo prematuro, a la delincuencia, la despreocupación, el desenfreno. Puede que si usted busca las imágenes de las barajitas de “Los Niños de la Basura” en internet ya no las vea tan grotescas. Esa es la principal prueba de que el sistema ha estado deshumanizándonos hasta el punto de que perdemos la capacidad de percibir y diferenciar lo bueno de lo malo.
Licdo. José Gregorio Rodríguez

Publicado en el Periódico Regional Dicho y Hecho en el año 2011

miércoles, 24 de agosto de 2016

Liderazgo (Primera parte)


Es un tema bastante interesante, sobre todo cuando los jóvenes están tomando roles de importancia a nivel local, regional y nacional. Un joven puede tener cualidades innatas de liderazgo, pero debe adquirir conocimientos que lo ayuden a potenciar esa condición. Además debe entender su contexto histórico y formarse en los valores que han de regir la república. Si las intenciones del joven líder no son nobles, entonces puede causar gran daño. Observemos algunas reflexiones sobre el tema.
Un buen líder entiende que la mejor forma de trabajar es en equipo. Hay cosas que se pueden lograr solos, pero se amplía el espectro de posibilidades de las cosas que se pueden alcanzar si se trabaja en equipo. Trabajando en equipo también es más fácil enfrentar situaciones y lograr empresas que se suponen imposibles. Ahora bien, el tipo de liderazgo que debe existir en el equipo es el que llamamos alterno. Esto es, que la guía es ejercido en determinado momento por uno u otro miembro dependiendo de la situación y del que posee mejores cualidades y mayor experiencia frente a ese tipo de situaciones.
Esta claro que una de las primeras cosas que debe hacer es crear un equipo. Ese equipo se basa en la confianza, por una parte, y en la posibilidad de integrar sabiamente las diferentes herramientas (habilidades, destrezas y cualidades) que poseen. Trabajar en equipo implica escucharse entre todos, identificar los objetivos comunes y realizar actividades en las que sumamos nuestros conocimientos y habilidades en función de alcanzar esa tarea.
El líder debe actuar. No debe quedarse solo en el plano de la teoría. Debe moverse y encontrar soluciones para cualquier problema que aparezca. Jamás se queda rezagado frente a una situación y cuando ha entendido bien la forma en que debe actuar se anticipa. Es imprescindible anticiparse a todo.
Para poder anticiparse debe tener visión e intuición. Esto se lo da el conocer el entorno, tener referencias de situaciones similares y conocer las conductas de quienes le rodean. Aprende a conocer las personas analizando con rapidez su forma de hablar, de mirar, de caminar, los temas que conversan, sus gestos. El buen líder no puede esperar a que las cosas sucedan, él hace que sucedan las que le son convenientes para alcanzar los objetivos propuestos por el equipo y evita que ocurra las que pueden entorpecer las cosas. Algo importante que le permitirá anticiparse es el manejo de la información. El buen líder está constantemente buscando información que le pueda servir.
Una vez que se tenga claridad con los objetivos estratégicos y los objetivos tácticos se crea una metodología para conquistar esos objetivos. Aparecen allí las pequeñas y grandes metas que no son más que pasos para alcanzar esos objetivos. Si el equipo no tiene claridad en los objetivos se corre el peligro anticipado de fracasar.
El Lider siempre indaga, no se deja confundir. Nunca cree todo de una vez y nunca lo niega todo de una vez. Siempre está vigilante ante las posibles situaciones que ya ha vislumbrado. Puede partir de la duda si ésta causa movilización. La duda no debe inmovilizarlo. Debe constantemente tomar decisiones y aceptar la responsabilidad por cada decisión que toma. Cada decisión genera un riesgo cuantificable.
Procura estar calmado, muy tranquilo en las peores circunstancias. Si pierde la tranquilidad tiene el riesgo de equivocar las decisiones. Un buen líder se mide ante las dificultades (por más grandes que estas luzcan) usando su aparente desventaja para sobreponerse. Si obtiene la victoria habrá crecido, si obtiene una derrota habrá crecido también.

Trabajo cultural en la escuela


El trabajo cultural dentro de las instituciones educativas es responsabilidad de todos, en consecuencia, todos debemos generar actividades culturales en nuestros espacios. No solo eso, debemos reconocer y entender los elementos culturales que en una comunidad moldean una conducta. De esta manera podemos trabajar sobre ello. Debemos de una vez trascender el “eventismo” de las escuelas. Las actividades deben ir más allá del mero cumplimiento de las tareas.
Bien claras son las propuestas de trabajo expresadas por el Ministro Hector Rodríguez a través de las líneas orientadoras entregadas a las instituciones educativas en el mes de septiembre. Las mismas son además las acciones a través de las cuales se pretende transformar la dinámica cotidiana de las instituciones educativas en función de la calidad educativa. Sin embargo, a estas alturas, en el último lapso del periodo escolar son muchos los docentes que no se han tomado en serio la tarea de leer e interpretar, mucho menos poner en práctica las mencionadas líneas.
El trabajo artístico y cultural en las instituciones educativas ha sido menospreciado por mucho tiempo, pero esto es apenas un reflejo social ya que en la comunidad el teatro y el resto de las artes escénicas, las artes plásticas, la música, la literatura y las danzas, entre otras son bien vistas como un “pasatiempo”, pero no como una profesión que te permita ganarte la vida. Que alguien se dedique a este tipo de actividades como profesión es, al parecer, un riesgo no recomendable para nuestros jóvenes estudiantes.
Como el desarrollo cultural en la escuela sigue siendo visto como algo complementario, es lógico que se valore mucho más todo lo que huela a académico, así solo sirva para pasar un examen y nunca más el joven lo use en la vida.
Si atendemos un poco a las propuestas expresadas en el documento de las líneas orientadoras, si las entendemos y las ponemos en práctica seguro avanzaremos un poco y el docente corre además el riesgo de entender que el trabajo artístico y cultural es parte fundamental de la educación integral de nuestros estudiantes.
Entre esas líneas se mencionan: Impulsar la creación de grupos que realicen un trabajo permanente, continuo, con todo lo que esto acarrea, entendiendo que debe ser asumido por toda la escuela y no solo por el docente de cultura.
La investigación: en lo que respecta no solo a la disciplina a la cual se estará dedicando ese grupo de trabajo permanente, sino a las temáticas y conceptos que nos llevan a edificar las obras, la que nos da elementos para construir una estética pero a la vez un concepto entendible para nuestros jóvenes participantes. La investigación a su vez de la historia local, de nuestras raíces, de nuestro entorno.
La formación, de manera que no sea al azar sino con una planificación bien establecida que permita el desarrollo de las cualidades no solo artísticas, sino de las cualidades humanas de todos los que participemos. Si hay algo que hemos estado perdiendo en estos últimos tiempos es precisamente nuestra humanidad y ese es un lujo que no podemos permitirnos.
El trabajo cultural comunitario, en donde el joven aprenderá a entregar desinteresadamente su trabajo voluntario a la comunidad, empezará a construir con el colectivo una visión menos egoísta de la convivencia.
Finalmente, por supuesto la sistematización de los aprendizajes, de los procesos, de las experiencias, de tal manera que nos permita evaluar en todo momento lo que hemos hecho. Comencemos entonces, cambiemos la escuela y avancemos hacia la escuela que queremos.

La Escuela Tradicional. La necesidad de “caotizar” la vieja escuela


Es innegable que este gobierno ha impulsado las jornadas de reflexión acerca de la transformación de nuestro sistema educativo; sin embargo los cambios no se traducen en resultados distintos a los ya obtenidos con la vieja escuela. Si aun no superamos la reflexión y pasamos a la acción transformadora no haremos mella en el viejo sistema. En función de esto observemos algunos aspectos, elementos que deben ser subvertidos a partir de la acción de quienes interactuamos en el proceso de enseñanza aprendizaje.
Tiempo: se habla en teoría de una cierta jornada integral que en la escuela tradicional equivale a unas cinco horas y media (Horas reloj). Estas horas están extrañamente divididas en horas llamadas académicas de cuarenta y cinco minutos. En la educación media (liceo) son más observables estas unidades, aunque generalmente se agrupan en bloques de dos o tres horas (académicas). Cada asignatura debe cumplir con el rígido horario. Si esto no se cumple se produce el caos.
Espacio: El sitio donde el niño y el joven pasa aproximadamente el 90 % de su tiempo durante su estancia en la escuela es el aula. El aula, al ser un espacio reducido, facilita que el docente ejerza control sobre sus estudiantes. Nadie debe salir sin permiso. Cada quien ocupa su sitio dentro de ese espacio. Si esto se rompe se producirá un caos.
Los Contenidos: Los contenidos son seleccionados unilateralmente por el docente, que trabaja en función de cumplir con un número determinado de temas. Los jóvenes rara vez (y eso es mucho decir) intervienen en la selección de los temas. Los contenidos se obtienen generalmente de rígidos programas, libros o viejos esquemas mentales que arrastra el docente desde su propia y precaria formación. En la mayoría de los casos tienen poca pertinencia con los acontecimientos de la actualidad.
La Evaluación: Se evalúa unidireccionalmente al estudiante. Esta constituye otra forma en la que el docente ejerce control sobre sus estudiantes. De ninguna manera se observan los otros elementos que intervienen en el proceso de enseñanza aprendizaje. Los jóvenes estudiantes deberían tener la oportunidad de evaluar a sus docentes, así como la jornada de trabajo, las relaciones humanas, los métodos de evaluación y calificación. En la mayoría de los casos se evalúa la memoria del estudiantes y en pocas ocasiones sus habilidades y destrezas.
La práctica docente: Esta consiste en suministrar información al estudiante. Generalmente esta entrega de información se da a través de la práctica de actividades rutinarias como lo son: el dictado, la copia del pizarrón, la copia directa de un libro. Hay muy poco interés en la lectura por parte de los estudiantes y de los docentes. El docente quiere que el estudiante produzca algo a través de lo que pueda calificarlo, obtener una nota que pueda aparecer en los reportes que debe suministrar a las otras instancias administrativas.
Las relaciones de Poder: Las relaciones de poder son totalmente verticales. La autoridad es ejercida en el aula por el docente, quien tiene la necesidad de controlar todo. Todavía existen los casos que se indignan si un estudiante los corrige en lo que es su especialidad (la asignatura). Las aulas no son espacios en los que la Constitucion Nacional se hace letra viva. No existe la democracia participativa y protagónica. Muchos de los docentes piensan que es un error (o un peligro) darle poder a los jóvenes para tomar decisiones con respecto a su propio proceso de aprendizaje.

Animación sociocultural


La semana pasada me tocó brindar a algunos estudiantes de turismo de la UNEFA un conversatorio acerca de la animación y la recreación, a solicitud de mi amiga Jenny Sánchez, quien es profesora en esa institución. Lo cierto es que tuve que desempolvar y repensar ciertos conceptos que estaban bien guardados pero que fueron parte de mi formación por allá en los años noventa.
La primera vez que escuche, por lo menos conscientemente, la palabra animación venía acompañada por el adjetivo “sociocultural”. Este término se lo escuché al amigo Reyes Olivares, que en ese momento era funcionario de Consejo Nacional de la Cultura (CoNac). Él trataba de explicarnos a un grupo de jóvenes acerca del trabajo voluntario que veníamos realizando en las comunidades a veces de manera muy espontánea y otras con cierto nivel de organización.
En esa época (hace más de veinte años), visitábamos a las comunidades, sobre todo a las rurales y a las de mayor necesidad e impulsábamos la organización y realización de actividades culturales. No consistía solo en llevarles una función de títeres, teatro o cuenta cuentos, sino que a partir de la captación de habitantes de esos espacios que manifestaban su preocupación por los niños y jóvenes se generaban proyectos interesantes que apuntaban hacia la participación integral de los individuos.
El amigo Reyes Olivares con su técnica del “papelografo” trató de convencernos de la necesidad de sistematizar y conceptualizar todo lo que hacíamos. Además de ello trató de que comprendiéramos la magnitud del trabajo que hacíamos, pero creo que no tuvimos la madurez para asimilar la teoría de lo que la juventud nos impulsaba a hacer.
Hoy en día existe mucho material colgado en páginas dedicadas a este tema. La UNESCO se refiera a ella como “el conjunto de prácticas sociales que tienen como finalidad estimular la iniciativa y la participación de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida sociopolítica en la que está integrada.”
Si los gobiernos locales entendieran la necesidad de formar animadores socioculturales para empujar el desarrollo de las localidades desde el seno mismo de las comunidades y producir los cambios necesarios se daría un gran paso en la prevención de las enfermedades sociales como el alcoholismo y la delincuencia, entre otras.
Es importante la animación sociocultural porque promueve la consolidación de la identidad cultural de las personas, plantea la recuperación de la historia, los valores, las prácticas y los elementos culturales que dan sentido y significado a los grupos sociales, promueve la organización comunitaria y genera nuevos productos culturales.
Si usted es un sujeto dinámico, que motiva a los grupos respetando las ideas de los demás, si es capaz de generar reacciones positivas a partir de las acciones que promueve, si toma la iniciativa y anima con el ejemplo, si motiva a los demás hacia los cambios necesarios, si valora y hace aflorar las potencialidades de quienes lo rodean, si es usted una especie de guía a quienes las demás personas siguen para lograr un fin colectivo…probablemente usted sea un animador sociocultural y no lo sepa.

Testimonio de Vida


Un docente, ante todo debe dar testimonio de vida, debe predicar con el ejemplo, ser él o ella una aproximación a la persona en la que pretende que se convierta su aprendiz. La simple acción de recitar lo aprendido en los libros o a través de los diferentes medios que le brindó la universidad durante su periodo de formación como profesional de la docencia, no es suficiente.
La cosa es que a pesar de todas las discusiones acerca de la necesidad de transformar la educación todavía pensamos en “abrir la cabeza del muchacho o muchacha” y vaciar todo lo que hemos recogido y atesorado porque pensamos que ese “stock” de conocimientos es lo que le da valor a lo que somos como docentes.
Si el joven necesitara que la escuela sencillamente le transfiera información y conocimiento, le saldría mejor y más barato al Estado que esa información, ese conocimiento lo busque por internet. Hace bastante rato que el docente dejó de hegemonizar la labor de ser dador de conocimientos, quedando desplazado por las nuevas tecnologías. Hoy en día el joven tiene acceso a miles de libros digitales, tesis, guias, páginas y páginas de información de lo que ocurre en el planeta, videos que le enseñan cómo hacer las cosas, tutoriales, sitios gratuitos donde los usuarios “cuelgan” material digital sobre infinidades de temas, audios, grupos de conversación acerca de temas específicos, oportunidad de publicar sus propias impresiones, y pare de contar.
A pesar de todo esto, la escuela y el docente tienen mucho que ofrecer a los estudiantes. En primer lugar la oportunidad de comunicarse, interactuar, convivir y desarrollarse con sus pares, tener experiencias a través de las cuales pueda aprender cómo funciona la sociedad, cómo se organiza el estado y cómo debe ser su participación en esa sociedad.
El docente debe ejercer su rol de guía, dar testimonio de vida acerca de cómo deben ser las conductas de nuestros estudiantes para su propio desarrollo integral (espiritual, intelectual, social y físico). El docente debe ser además una referencia clara de cómo se ejerce la ciudadanía y a través de su propia conducta revelar los principios y valores que deben mover nuestras conductas en la búsqueda del bienestar social.
¿Puede un docente que no se preocupe por su comunidad en forma desinteresada enseñar altruismo? ¿Puede un docente que solo piense en su propio bienestar enseñar algo distinto al egoísmo? ¿Puede enseñar sobre el sentido de pertenencia alguien que no valore el patrimonio socio cultural de su comunidad en todas sus dimensiones? ¿Puede promover lectura el docente que no lee? ¿Se queja de que sus estudiantes no escriben el docente que no escribe? ¿El docente que no investiga pretende que sus estudiantes investiguen? ¿Quiere mostrarse todavía el docente en el aula como una autoridad infalible?
Si el docente todavía cree que su labor es recitar, transferir, enseñar lo aprendido es posible que en lugar de facilitar el proceso de aprendizaje lo obstaculice. En los casos más extremos los docentes más rígidos podrían llegar a “lisiar” socialmente a sus aprendices.

En Palabras de Pérez Esclarín


Reflexionando un poco acerca de los últimos acontecimientos en materia de la lucha por las reivindicaciones laborales de los docentes, me puse a revisar algunos libros que nos muestran algunas opiniones de lo que viene sucediendo en nuestro país en materia educativa. En esa búsqueda encontré algo interesante que quisiera compartir. El texto es tomado del libro “Más y Mejor Educación para Todos” de Antonio Pérez Esclarín, bien conocido por los docentes (los que leen) por su dedicación a reflexionar sobre este tema. La primera edición del libro es del año 1997.
En referencia a los docentes dice: “…deben empezar por creer en sí mismos, descubrir la importancia de su misión, y comprometerse a su propia transformación y a la gestación de una educación de calidad. Esto implica iniciar un proceso de formación y transformación permanente, a partir de la reflexión, desrutinización y renovación de su práctica. Si lo hacen y la sociedad los percibe realmente comprometidos en su propia dignificación y en la gestación de una educación de calidad, cambiará su percepción y valoración.
Si bien la dignificación del docente está muy vinculada a la percepción que él tiene de sí mismo, también lo está a la importancia que la sociedad le concede que, entre otras cosas, se traduce en su sueldo. No es coherente exigir maestros y profesores de primera con sueldos de tercera. No hay que prometerles a los docentes cosas y firmar contratos para resolver conflictos y luego no cumplirles. Hay que cortar por lo sano con tanta humillación a los educadores.”
Por otra parte dice: “Los educadores deben comprender que no basta con exigir una remuneración digna. Hay que ganársela. Pagar a todos por igual, sin resolver el problema del reposerismo, ausentismo…” Yo agregaría docentes bachaqueros y raspacupos… “equivale a premiar al irresponsable y flojo, castigar al que cumple y, a la larga, estimular la mediocridad y la corrupción. Hay que pagar bien, sueldo completo, y exigir trabajo y rendimiento completo.”
No se trata de detener la lucha en pro de las reivindicaciones laborales de los docentes. Es cada día más evidente que por distintos factores nuestro sueldo y el de cualquiera ha quedado cuantiosamente reducido ante el aumento indiscriminado de los recursos que necesitamos en forma cotidiana. No se trata de criminalizar las acciones docentes que buscan manifestar el descontento y ejercer presión para obtener sueldos dignos. Hagámoslo con inteligencia y conscientes de que debemos proteger el derecho de los niños, niñas y jóvenes a la educación. Debemos actuar con responsabilidad y dar ejemplo de cómo se debe hacer la lucha, porque de esta situación también estamos aprendiendo y al mismo tiempo educando. Para la ocasión de la protesta también hay que ser organizados, responsables, tener liderazgo, capacidad de análisis, ser investigadores, mediadores, tener capacidad para escuchar, conocer el marco legal, ser arriesgados… todos los atributos que debe tener un docente.
Yo también quiero sueldos dignos y además de ello que se acabe la impunidad en el sistema educativo, que cada quien se haga responsable de sus propias acciones.

Ven y te cuento


En el año 1993, si mal no recuerdo, durante el mes de agosto, Robinson Davila, mejor conocido como Pio Lara dictó un taller de narración oral de cuentos en la sede de la Casa de la Cultura de Bejuma. Nosotros, quienes apenas habíamos dado unos cuantos pasos en el mundo de las artes escénicas supimos aprovechar el recurso que se nos entregaba: el arte de contar cuentos. Así nació la agrupación Bejuma Cuenta un Cuento y posteriormente las agrupaciones Imágenes y Sueños y Palabras de 21 colores.
En esa misma época escuche hablar acerca de Luis Cedeño y Rafael Pineda (Tín Marín), las “Zonas de Descarga” (Encuentros culturales) que se realizaban en la plaza de la facultad de Derecho de la Universidad Carabobo y por si fuera poco, la celebración del “Día internacional de los Sueños”.
De allí nos fuimos formando cuenta cuentos, de la única manera en que puede hacerse, yendo a las comunidades y contando, pero también escuchando lo que las comunidades te cuentan. Para aquella época las plazas de muchos de los municipios de Carabobo se llenaban de historias y fábulas casi todos los fines de semana.
Recientemente pude descargar un video documental acerca de “El Caimán de Sanare”, a quien no tuve la oportunidad de ver en persona por no estar yo lo suficientemente despierto para aquella época, porque contar no se trata de un mero espectáculo sino de una forma de vivir la vida. El Caimán es uno de los principales referentes de la narración oral en Venezuela
De esta generación de cuenteros que nació a partir de los talleres de Pio Lara, queda uno en los Valles Altos de Carabobo que no ha abandonado la tarea de escribir y contar historias que nos recuerden de dónde venimos y quienes somos. Ese cuenta cuentos es Carlos Mujica, quien además forma parte de la Agrupación Altuequi. En este momento iniciaremos nuevos talleres sobre todo dirigidos a los jóvenes, esta vez con el fin de acercarnos a la tierra, a la labor del campesino y a la siembra, de la que dependemos todos; porque no podemos comer dólares ni petróleo.
Muchas cosas se han hecho para tratar de que la gente vuelva a trabajar la tierra, pero para ello no son suficientes los financiamientos, ni darles la semilla, los materiales, la tecnología y los títulos de los terrenos. No es suficiente la creación de más y más cooperativas que al final trabajan por el negocio y no por amor a la tierra.
Es que lo que falta para que salgamos de tantas dependencias precisamente es inmaterial. No se consigue por decreto presidencial, ni por imposición del mercado liberal. Porque a la hora de la verdad, en esto de alcanzar la soberanía en materia alimentaria (concepto muy distinto al de “seguridad alimentaria”) más pesa el amor a la tierra que los tractores que puedan importar.
Si esto es así, entonces hagamos cosas para tratar de hacer que crezca el amor de los jóvenes hacia lo que verdaderamente nos puede hacer libres. Nosotros empezaremos junto a Carlos Mujica haciendo lo que sabemos hacer y si quieres “Ven y te cuento, por amor a la agricultura”.

Religare


Cuando en los años noventa entre por primera vez a un conversatorio de la nueva Gnosis me llamó mucho la atención la explicación que hacían allí acerca de las religiones. Explicaban que la palabra religión viene del término latino religare, que significa volver a unir (re= de nuevo, ligare= unir). En este caso, volver a unir el alma con la divinidad. Éste, según ellos, sería el objetivo de las religiones.
Recuerdo que las reuniones periódicas de la Gnosis se hacían, en esa época, los días jueves y los temas giraban en torno a las prácticas para despertar conciencia de quiénes éramos, que misión se cumplía en la tierra y de las cosas “sobrenaturales” que éramos capaces de hacer. Todo se realizaba a través de una práctica de meditación, visualización, ensoñación.
Para ese entonces algunos católicos ya comentaban la existencia de una secta satánica en Bejuma. Yo visitaba la iglesia católica y los jueves no dejaba de ir a la Gnosis. Anteriormente ya había hecho pequeños estudios de la biblia con amigos cristianos (de los que los católicos llamaban protestantes), también lo había hecho con los Testigos de Jehová, quienes me parecen más metódicos y consecuentes en el asunto de estudiar las escrituras.
Para esa misma época leí el libro de Mormón y algo del Bhagavad-guita, además de que estaba muy animado con las conversaciones con unos amigos que practicaban el budismo (a quienes algunos movimientos cristianos también se han referido como satánicos). Estos budistas, por su parte no me presentaron el budismo como una religión sino como una forma de vivir.
Posteriormente me relacioné con santeros y espiritistas (no son lo mismo y a veces los confunden). Cómo mi curiosidad me domina no pude evitar conversar con ellos sobre el tema para tratar de entender sus doctrinas. No han faltado entre mis amigos y conocidos quienes desprecian a todas las religiones y se definen ateos o agnósticos (yo no les creo totalmente esa postura).Con ellos también he hablado y piensan que las religiones son inventos humanos en el afán de tener domino sobre sus congéneres.
Por supuesto que me leí los libros de Conny Méndez y otros libros “esotéricos” de los que popularmente llaman “metafísica”. Después apareció la nueva era y sus mezcolanzas espirituales, aparecían más y más libros de autoayuda. Era fácil convertirse en Rosacruz suscribiéndote a través de una revista.
Luego llegaron mis amigos creyentes de los extraterrestres, presencié varios avistamientos (aunque no se bien que era lo que estaba viendo) y estaba convencido de que me vendrían a buscar en cualquier momento para llevarme a “Ganimedes” (libro que también leí en los noventa).
Finalmente leí un libro que se llama “Las Religiones Que Nos Separan” y estuve rondando el ateísmo (tampoco me lo creí).
A todos mis amigos creyentes y no creyentes, religiosos o no, ateos o no, cristianos, católicos, seguidores del libro de Mormón, testigos de Jehová, budistas, Hare Krisna, santeros, espiritistas, new age, gnósticos, musulmanes, judíos… me alegra que estemos en Venezuela y no nos matemos por estos asuntos. Un día deberíamos reunirnos todos y compartir un rato tomándonos un café o tal vez algo más cargado si lo prefieren.

¡Azúcar!


NO. No es este un artículo sobre la recordada sonera Celia Cruz. El asunto al que me quiero referir en esta oportunidad a pesar del título del tema es, aunque resulte contradictorio, verdaderamente amargo.
Recientemente recibí la visita de unos amigos y estuvimos conversando acerca del cultivo de la stevia, planta que lleva algún tiempo sonando como sustituto natural de todos esos edulcorantes artificiales que se usan para reducir el consumo de azúcar. Recordemos que el aspartamo (uno de los edulcorantes artificiales más conocidos) ha sido vinculado al cáncer y es actualmente visto por los consumidores con cierta desconfianza. Así mismo en materia de comida todo lo que tenga el “apellido”, artificial ya es altamente sospechoso.
Lo cierto es que hay un sin número de enfermedades relacionadas con el consumo de azúcar, tanto que la mayoría de los naturistas coinciden en que lo que consumimos cuando probamos azúcar refinada es literalmente veneno. Es un hecho que lo que comemos nos afecta considerablemente y los venezolanos tenemos pésimos hábitos a la hora de alimentarnos.
Observemos algunos efectos que produce en nuestro organismo el consumo de azúcar refinada. En la página web dietametabolica.es, se enumeran 76 consecuencias que el consumo de ésta puede traer a nuestras vidas:
  • Puede inhibir el sistema inmunológico y debilitar las defensas contra las enfermedades infecciosas.
  • Provoca una subida rápida de adrenalina, hiperactividad, ansiedad, dificultad para concentrarse e irritabilidad en niños.
  • Causa una pérdida de elasticidad y de funcionalidad de los tejidos.
  • Puede aumentar los niveles de glucosa en ayunas, y provocar hipoglucemia reactiva.
  • Causa envejecimiento prematuro.
  • Provoca caries, gengivitis y que la saliva se vuelva acida.
  • Puede provocar un descenso en la sensibilidad a la insulina, lo que se traduce en niveles anormalmente altos de insulina, y en última instancia, diabetes.
  • Puede incrementar la presión sanguínea sistólica.
  • provoca alergias alimentarias.
  • Puede empeorar los síntomas de los niños con el síndrome de hiperactividad y de deficiencia de atención (ADHD).
  • Puede provocar vértigos y mareos.
  • Puede incrementar el riesgo de padecer Alzheimer.
Dejemos la lista hasta aquí. Si tiene alguna duda comience a investigar, hoy en día es fácil obtener información. Lo más difícil, pero no imposible, será cambiar nuestros patrones de consumo de alimentos, pero algún día hay que empezar. Recuerde que enfermedades como la diabetes y la hipertensión se hacen cada día más comunes, hasta el punto de que encontramos más y más niños padeciéndolas.
En la escuela deberíamos trabajar con este tema, no como un contenido más sino como un programa que busque alterar nuestros patrones alimenticios. Por supuesto, habría que considerar muchos otros factores que intervienen en el asunto.
Entonces, ya lo sabe, a consumir menos azúcar y a empezar a probar la stevia.

Juegos con la lengua


Hace algún tiempo tenía un amigo que hablaba el español con cierta dificultad, por ser su lengua materna el hindi y su segunda lengua el inglés. Este amigo un día me pidió que le ayudara a escribir una carta para su enamorada. Su gran problema era, en primer lugar que no sabía escribir en español y en segundo lugar que se sentía muy limitado en el lenguaje para poder expresarse, así que me pidió que intentara traducir lo que él me decía en inglés. Como no hablo muy bien el inglés tuve que inventar algunas cosas. Al finalizar, mi amigo concluyó que el español era un idioma hermoso porque se pueden decir tantas cosas que no se pueden expresas en inglés.
Nuestro idioma tiene muchas particularidades, entre ellas que con una sola palabra te puedes referir a muchas realidades y al mismo tiempo existen muchas palabras para referirse a una sola cosa, sinónimos que tienen apenas pequeñas variaciones del significado. Pablo Neruda hablando sobre él y haciendo referencia a los conquistadores españoles dijo “se llevaron el oro y nos dejaron el oro”.
Podemos conocer a las personas a través de la lengua, de lo que expresa y cómo lo expresa. Podemos conocer sus intenciones, sus características culturales e inclusive la región de donde proviene. La forma en la que realizamos nuestra lengua, el habla, es nuestra carta de presentación y nos permite establecer buenas o pésimas relaciones con nuestro entorno.
Durante la niñez, en el proceso de vinculación del individuo con su lengua, es muy importante el juego. Tanto en la escuela como en el hogar los niños y niñas se divierten con pequeñas rimas, adivinanzas, retahílas y trabalenguas que endulzan las actividades del día. Estos pequeños juegos cumplen la función de vincular a los niños y niñas, de manera significativa, no solo con el valor comunicativo del lenguaje sino también con un valor estético. Por esa vía, además, le abrimos paso a la literatura. Que el niño comience a construir (no necesariamente de manera escrita) sus propias adivinanzas, sus trabalenguas, sus primeras rimas lo coloca más cerca de la poesía, del cuento, de la fábula.
La sopa de letras, dameros y crucigramas, ya con un nivel mayor de complejidad, le permiten conocer nuevas palabras y llegar al concepto a partir de una definición o viceversa. La construcción de acrónimos los estimulará a escribir, a crear, los inducirá además a reconocer el verso y el ritmo.
No importa la edad, continuamente estamos jugando con la lengua, hacemos chistes, decimos frases de doble sentido, hacemos comparaciones y metáforas espontáneamente. Algunos libros interesantes en los que se puede notar ese juego gracioso con nuestra lengua española son “Humor y Amor” de Aquiles Nazoa, “El Baúl de los Reconcomios” escrito por Otrova Gomas y el “Diccionaurio Analfabético” de José Lenín Sánchez. Si lo prefiere puede buscar algunos videos del conocido grupo argentino llamado Less Luthiers que mezcla la música, la actuación y el humor.
Más sencillo todavía, puede leer los clasificados de los periódicos, en donde encontrará pequeños textos al estilo: “se venden zapatos para niños de goma” o “se busca habitación para alquilar a señoritas”.