JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ OCHOA
José Luis Rodríguez Ochoa, nacido en Bejuma (19/09/1974-10/12/2010) era un actor, director, productor y dramaturgo de los Valles Altos de Carabobo. Fue además formador en las artes escénicas, payaso, cuenta cuentos, serenatero, compositor y declamador. Fue miembro de la Agrupación Teatral Reflejos y del grupo de narración oral Bejuma Cuenta un Cuento. En el municipio Miranda fue el fundador de la Agrupación Teatral Salto Atrás.
José Luis Rodríguez Ochoa, nacido en Bejuma (19/09/1974-10/12/2010) era un actor, director, productor y dramaturgo de los Valles Altos de Carabobo. Fue además formador en las artes escénicas, payaso, cuenta cuentos, serenatero, compositor y declamador. Fue miembro de la Agrupación Teatral Reflejos y del grupo de narración oral Bejuma Cuenta un Cuento. En el municipio Miranda fue el fundador de la Agrupación Teatral Salto Atrás.
Siempre
descalzo
Nacido en el sector
conocido con el nombre El Surtidor, en el municipio Bejuma, del
estado Carabobo. Nació – como siempre lo dijo- en la cama donde
dormía su madre. Hijo de María Ochoa, experta y reconocida cocinera
popular y del canta autor de música llanera Rafael Rodríguez, quien
es conocido en el medio artístico como “El Jinete de la Copla”.
José Luis se jactaba siempre de sus padrinos que según contaba eran
Rafael Martínez, “El Cazador Novato” y Reina Lucero, conocida
artista del Folclor venezolano.
Nunca negó que fue
un “niño problema”. Desde muy pequeño se iba a la calle con los
más grandes de la cuadra, entre los que se contaba su hermano
Orlando. Visitaban seguido los ríos y pozos más emblemáticos,
donde muy temprano aprendió a nadar. Entre esos lugares disfrutaba
de la “Laguna Las Palmas”, “las Siete Cataratas” y el “Traga
varas”, todos hoy en día con acceso restringido. El Traga varas
era un pozo con poco diámetro pero con unos seis o siete metros de
profundidad. José Luis solía lanzarse desde una gran piedra a unos
cinco metros de altura ante el asombro de todos.
Se puede decir que
nunca fue aficionado a la escuela, se aburría muy rápido y
terminaba inventando alguna travesura que le valía un castigo y en
más de una ocasión la expulsión de la escuela. Así, siendo un
niño aun tuvo que sacar el sexto grado en el nocturno, el sistema
para adultos en la Unidad educativa Miguel Marín. Contó siempre a
manera de chiste que en la escuela básica José Ignacio Pulido las
maestras se pelaban para no dar clases en el grado que a él le
tocaba cursar.
Sus padres se
separaron muy temprano, cosa que le afectó mucho y que recordaría
siempre. Posteriormente cuando nació su hija decía: “No voy a
hacer lo que hizo mi papá, porque los hijos crecen rápido estés o
no estés.”
De niño lo
recuerdo siempre descalzo, pata en el suelo sin que le diera pena,
deambulando por las calles de Bejuma con pantalones cortos y su
franela rota, tumbando mangos o esperando el momento justo para hacer
alguna maldad.
La rebeldía
Como pudo llegó
hasta el liceo y fue inscrito en el Ciclo básico Combinado Arturo
Michelena, donde encontró grandes amistades. En el primer año
conoció a uno de sus más grandes amigos de esa época. Jorge
Torres, quien hoy en día es profesor de música de la universidad de
los Andes.
José Luis tenía
un fuerte liderazgo, por su carisma, por su atrevimiento y por su
cabeza dura, condición está que le hizo ganar el apodo de “Bufalo”.
En cierta ocasión, unos estudiantes de quinto año le quitaron una
pelota de goma con la que estaban desarrollando un partido en el
patio. No pasó mucho tiempo antes de que José Luis y Jorge Torres
alborotaran a todo su salón de clases y armados con pedazos de
madera, tubos y piedras salieron a recuperar la pelota. El incidente
no pasó a mayores gracias a la intervención del Director Elias
Rojas, quien logra frenar el enfrentamiento. Los comentarios sobre el
incidente se corrieron rápidamente y así creció la fama de José
Luis entre los estudiantes y entre los profesores.
Crecía en tamaño,
en peso y en rebeldía. Nunca evitó una pelea, y el mismo provocó
unas cuantas para sacarse alguna espina que tuviera pendiente.
Fracasando nuevamente en sus estudios y por los repetidos actos de
indisciplina es retirado del liceo e inscrito en la Escuela Técnica
Carlos Sanda, de la parroquia Canoabo. Allí se reencuentra con un
antiguo amigo, Wilger “Vive” Robleto, quien en oportunidades lo
secundaría en las peleas callejeras y en las escapadas hacia el río
La Toma y la represa.
Finalmente nada lo
retiene en el sistema educativo formal y termina “desertando”.
Continua metiéndose en problemas cada vez más grandes y en un
momento se vió obligado a portar un inmenso cuchillo de carnicero
que disimulaba en su pantalón, con el fín de defenderse si quedaban
algunas cuentas pendientes por allí.
Rema
Rema, era un grupo
juvenil surgido en el seno de la iglesia parroquial san Rafael de
Bejuma, impulsado por un sacerdote peruano que llegó a finales de
los ochenta. Este sacerdote atraía a muchos jóvenes con sus
propuestas que rompían los esquemas, con su guitarra, tocando Stairs
Way to Heaven, de Led Zepelin o con su malas palabras después de
recibir una falta en un juego de futbol sala.
En julio de 1989
entramos a una reunión de Rema, se realizaban todos los domingos a
las siete de la noche. Allí, José Luis, como él mismo reconoció,
recibió mucha influencia de personas como Tobías Tortolero (Pintor,
dramaturgo y teatrero), Cesar Rios (Pintor), Igsy Guillen
(Coordinadora del grupo, con habilidades en la pintura y en la
dramaturgia), entre otros. En ese grupo, comienza a participar en
dramatizaciones sobre la vida cotidiana, parábolas y textos de la
iglesia.
Influenciados por
la visita a Bejuma del grupo Apocalipsis (del Hatillo), con la obra
“La Crucifixión”, nace en Bejuma un nuevo grupo que copia el
estilo y las técnicas del grupo hatillano. Reflejos, coordinado por
Alberto Khouri, figura notable en la iglesia de Bejuma por el impulso
que daba a los proyectos juveniles, se convierte entonces en un nuevo
espacio para experimentar y aprender con el teatro como un
instrumento para la evangelización. José Luis, que siempre fue
reacio con las religiones, pero muy dado hacia lo espiritual siempre
fue muy cercano con este grupo.
La Formación
Teatral
Aunque se puede
decir que como cualquier teatrero de estas zonas, José Luis era un
autodidacta; hubo varios talleres fundamentales en su formación. El
primero de ellos, un taller de cuenta cuentos, dictado por Robinson
Dávila (Pio Lara) en el año 1993. Es importante resaltar que José
Luis reconoce que este es uno de los talleres (quizá el más
importante) que logró impactar su vida, pues a partir de aquí
siente la necesidad de leer y escribir. Su primer cuento y el más
conocido fue “El Samuro Vegetariano”, la historia de un pequeño
zamuro que no comía carroña sino que prefería los vegetales. Se
integra, entonces, al grupo Bejuma Cuenta un Cuento”, junto a
Aníbal Pérez, (teatrero, coordinador general del grupo Reflejos y
productor general del espectáculo Semana Santa en Vivo), Carlos
Mujica (Poeta y narrador oral), Julio Uzcátegui (Titiritero,
zanquero, fundador de la Agrupación Cultural Altuequi) y José
Rodríguez (Teatrero y docente).
Ese mismo año
recibe un taller de teatro de parte de la Agrupación La Huella, en
un programa que dirigía a talleres a todos los municipios del estado
Carabobo. En esta oportunidad el Taller es dirigido por Jorge García,
quie era además profesor de teatro en la escuela Ramón Zapata. De
ese taller resultó el montaje Erase una vez un rey, texto original
del grupo Chileno Alleph. Se forma entonces la Compañía
Experimental de teatro Aficionado (CETA) y participan en el segundo
festival de Teatro promocionado por La Huella y organizado por la
casa de la cultura de Montalbán. Recibe por su trabajo actoral en el
papel de Watusi, una mención especial y es reseñado en la revista
“Mascaras” que dirigía Arcadio Padrón.
En la apertura del
Festival actua en una pieza escrita por Antonio Coromoto Osorio,
escritor y presidente del Ateneo de montalban. La obra contaba parte
de la historia dl municipio, José Luis vestido de heraldo da
apertura al festival atravesando el pueblo sobre un caballo.
En el año 1994 es
contratado por la secretaría de Cultura del estado Carabobo y
asignado como promotor a la Casa de la cultura de Montalbán. Dicta
varios talleres y logra reclutar nuevos integrantes para el proyecto
CETA. Poco tiempo después por asuntos personales es trasladado como
promotor a la Casa de la Cultura de Miranda (municipio Bejuma), allí
es recibida por Noris Briceño, su coordinadora y nueva jefa.
Abandona forzosamente el grupo CETA de Montalbán que al poco tiempo
desaparece.
Mientras
tanto en Bejuma, participa año tras año en los montajes del grupo
Reflejos, al principio bajo la dirección de Alberto Khouri y
posteriormente bajo la Coordinación de Aníbal Pérez y la Dirección
de José Rodríguez. En el espectáculo Semana santa en Vivo asume
distintos roles destacándose entre ellos en su faceta de actor.
Para el año 1994
organiza en Miranda el III Festival de Teatro Aficionado promovido
por la Huella y presenta a su nuevo grupo integrado por jóvenes
liceístas. “Salto Atrás” es el nombre de la nueva agrupación
Mirandina que sería en adelante referencia obligada para hablar del
teatro en los Valles Altos. En ese festival se presentan con la obra
“Los Hombres de Negro”, escrita por el joven Emil Cabello. Por su
puesto la dirección estuvo a cargo de José Luis. Más y más
jóvenes se acercan y da inició a un taller experimental donde
conoce a quien sería uno de sus mejores amigos en esta nueva etapa,
Alexis Henríquez, su estudiante y amigo. Alexis es en la actualidad
el director del teatro de la Universidad nacional Experimental de los
Llanos Ezequiel Zamora en Barinas. Sería el quien lo acompañaría
en sus nuevos proyectos artísticos, en sus parrandas y secundaría
sus ideas.
Cuenta Alexis que
durante el taller, apenas conociendo a José Luis, noto que por
terminar tarde su jornada se quedó sin autobús para regresar a
Bejuma, entonces le ofreció hospedaje por esa noche. José Luis con
su carisma y su espíritu servicial se metió a todos en el bolsillo
y se quedó viviendo allí cuatro años como uno más de la familia.
Para el grupo Salto
Atrás escribió las obras “Noche de Animas”, la historia de dos
personas que viven en el campo y se cuentan historias de aparecidos.
En el estreno participaron Guillermo Díaz, Juan Carlos López y
Alexis Henríquez. Esta obra fue presentada en el Festival de Teatro
de Flor Amarillo (Valencia) organizada por la Fundación Tres de
Bastos. Con esta obra recibe un reconocimiento como actor Novel del
estado Carabobo.
Al año siguiente
participa en el festival con otro texto escrito por él: “Flora y
Ceferino”, basado en la canción de Alí Primera. En esta se
refleja la visión política y su posición frente a las injusticias
sociales. Con esta obra quiere mostrar la realidad de los pobres en
Venezuela que morían desamparados. “Es una tragedia, no hay final
feliz para los pobres”. La obra recibe elogios de Arcadio Padrón
haciendo una buena critica por la profundidad del mensaje que se
enviaba al público.
Escribió además
varios monólogos entre los que se destaca El Espejo, que trataba
sobre un hombre atormentado por la culpa por causa de un accidente de
tránsito donde muere su esposa. Otro texto que llevo a las tablas
fue “Parentesco”, un monologo que muestra un loco que tiene
intermitencias de lucidez y locura. Este espectáculo lo presentaba
en espacios abiertos sin previo aviso, por lo que la gente es
engañada y en principio supone que el actor es un loco de verdad.
Con éste participó en el Festival Internacional de las Artes
organizado por la Alcaldía de Valencia. Tuvo como escenario las
afueras del Teatro municipal, terminaba de presentarse la agrupación
Performance Dada y dentro del teatro iniciaba la obra Romeo y
Julieta, una versión de una compañía brasileña.
Logra acaparar la
atención del público y de las autoridades de la Alcaldía entre las
que se destaca Francisco “Paco” Cabrera, alcalde para ese
momento. La presencia de José Luis por su apariencia de loco y por
no estar anunciado en la programación del festival alertó a toda la
seguridad. Sin embargo entendieron que era solo un monologo. Llueven
los flashes de las cámaras José Luis Saca un cuchillo y comienza su
monologo al grito de ¡Parentesco! ¡Parentesco!...Las gotas me
atraviesan como miles de lanzas…
Al día siguiente
su fotografía en la primera pagina de la prensa carabobeña y entre
los titulares decía: “Renace la vida nocturna en Valencia.
De regreso en
Bejuma sus coordinadores inmediatos solicitaron su renuncia por
haberse ido sin permiso a esa presentación. José luis en un acto de
rebeldía renuncia a la Secretaría de Cultura del estado.
Esta presentación
le costó su trabajo, pero al mismo tiempo le valió la invitación
al Festival de teatro de la Amistad de los países Bolivarianos,
realizado en Bailadores, estado Mérida, organizado por el Maestro
Giorlando Conde, otra figura del teatro venezolano quien había
visitado Bejuma en varias oportunidades.
Las Serenatas
Otra
faceta fundamental en su vida fue la de serénatero, una práctica ya
prácticamente desaparecida pero que en los años noventa, por la
condición de pueblo de estos municipios, permitía su práctica sin
termo a la inseguridad. La hora propicia era la madrugada y se
acompañaba de sus amigos, su guitarra de cuerdas de metal y una
botella que nunca faltaba. Como buen serenatero, solía ser muy
enamorado y llegaba a pretender a varias féminas al mismo tiempo, a
quienes llevaba serenatas en la misma noche. Sus canciones preferidas
eran las de Nicola Dibari, solia cantar las versiones en español y
en italiano. Llego a componer varias baladas que cantaba en las
serenatas. Las más conocidas fueron “Ana María”, canción a la
que cambiaba el nombre convenientemente y “El Ocaso”, escrita
para un amor que tuvo en Montalbán.
La Política
Fue un hombre de
izquierda, sin ningún tipo de apego por los bienes materiales, supo
hacer trabajo comunitario voluntario pues lo aprendió desde su
actividad cultural, tenía gran sensibilidad por las injusticias
sociales. Entrando a la década del 2000 conoce a Eduardo Sequera
(quien ya había sido alcalde de Miranda) y lo acompaña en su
actividad partidista.
En estos mismos
años se enamora y comienza su vida de pareja con María Elena
Villalobos, quien se convirtió en su compañera y le daría una hija
más adelante.
En el año 2004
viaja a Cuba para formarse como luchador social. Durante su estadía
allí gana popularidad entre los estudiantes y los profesores. Se
destaca en las actividades culturales y compone la canción “Dale
Comandante”. Es invitado a cantarla en el teatro Karl Marx de la
Habana, donde tiene el privilegio de conocer y estrechar la mano de
Fidel Castro, a quien dedica la canción.
Al regresar de
Cuba, comienza a trabajar en su próximo monologo, un homenaje a Alí
primera, haciendo una recopilación y síntesis de sus discursos y
una selección de canciones. El monologo es presentado en diversas
partes del país y durante una actividad en Caracas conoce al Grupo
Madera a quienes elogia durante la interpretación de Tin Marín.
Para el año2006,
con Eduardo Sequera como Alcalde es llamado para que asuma la
presidencia del Instituto Municipal de Cultura. Allí, influenciado
por un movimiento cultural surgido en Bejuma y luego de una revisión
de la norma legal que rige el desarrollo de la actividad cultural del
instituto, propone una reforma de la ordenanza. Esto no gustó mucho
a algunos directores de la alcaldía. Por diferencias políticas deja
el instituto.
En el año 2007
participa en la fundación de la Televisora comunitaria Miranda,
proyecto encabezado por Ángel Flores “Yayo” y Wilmer Sánchez.
José Luis Asume la coordinación del Departamento de Dramáticos e
inicia una nueva serie de talleres con nuevos jóvenes. Este mismo
año nace su hija María de los Ángeles Rodríguez Villalobos.
El Educador
Como formador en
las artes escénicas su método se basaba en la percepción que el
actor tenía sobre su entorno, el manejo de la energía y el
desarrollo de la conciencia más allá de la lógica aparente que
domina este plano. Estas pautas las tomó de su interés por lo
esotérico que lo llevo a investigar a través de su propia
experiencia y de la lectura. Trataba siempre de desarrollar su
espiritualidad más allá de las religiones, pero él sabía que de
cada religión se puede aprender algo.
Sus últimos años
los dedicó a la docencia del inglés. Enseñaba en una institución
privada, siempre investigando para tratar de hacer su trabajo más
efectivo, trató de diseñar un método para que los jóvenes
aprendieran de una manera práctica y con facilidad.
Una Contada
Para Despedirlo
Desde antes de los
30 años desarrollo un tipo de diabetes, él ya sabía que tenía
cierta predisposición genética pero eso no lo detuvo para comer
todo lo que le provocaba. Aún después del diagnostico no tuvo
control sobre su consumo.
Todos los fines de
semana visitaba Bejuma para ver a su padre, a quien ayudaba en
pequeños trabajos de la casa. Así mismo no dejaba de pasar por casa
de sus primos para conversar y recordar la infancia.
En
el mes de diciembre de 2010 enferma de improviso y amerita ser
hospitalizado, había sufrido una especie de infarto intestinal y fue
sometido a una operación de emergencia en el Policlínico Bejuma.
Quien lo opera es el doctor Moisés castellano y advierte que puede
que no soporte la operación porque tenía muy elevada la glucosa.
José Luis logra superar la operación, pero el diez de diciembre
muere por un paro respiratorio.
Esa noche para su
despedida en pleno sepelio se organizó una contada. Sus amigos
Robinson Dávila “Pio Lara”, Juan Araujo “Chiche” y José
Rodríguez, acompañados por Juan Carlos López y Alexis Henríquez
lo despidieron entre tragos de ron y cuentos.
El pueblo completo
estaba consternado por la repentina muerte de José Luis, que era por
su carisma, por sus ocurrencias y por su espíritu de servicio muy
querido por todos. Entonces las calles se llenaron de estudiantes,
teatreros, amigos, vecinos, serenateros, parranderos, cultores,
familiares y sonó la música de Alí Primera que acompañó la
marcha hasta el lugar de la siembra.
Muchas son las
anécdotas de las cosas que hizo José Luis por acá por los Valles
Altos de Carabobo, más temprano que tarde habrá que escribirlas
todas. Le escribo para que se nombre, porque como dice un amigo
boliviano, lo que se nombra no se muere.
REFERENCIAS Y
FUENTES
Revista Mascaras.
Año 3. N° 6- Octubre de 1994. Dirección Arcadio Padrón. Valencia,
estado Carabobo.
Entrevista realizada
a José Luis Rodríguez en el municipio Bejuma para archivos de la
Agrupación Altuequi en el año 2010.
Entrevista
telefónica a Alexis Henríquez. Agosto de 2016
Entrevista
telefónica a Juan Carlos López. Agosto de 2016

