miércoles, 24 de agosto de 2016

Liderazgo (Primera parte)


Es un tema bastante interesante, sobre todo cuando los jóvenes están tomando roles de importancia a nivel local, regional y nacional. Un joven puede tener cualidades innatas de liderazgo, pero debe adquirir conocimientos que lo ayuden a potenciar esa condición. Además debe entender su contexto histórico y formarse en los valores que han de regir la república. Si las intenciones del joven líder no son nobles, entonces puede causar gran daño. Observemos algunas reflexiones sobre el tema.
Un buen líder entiende que la mejor forma de trabajar es en equipo. Hay cosas que se pueden lograr solos, pero se amplía el espectro de posibilidades de las cosas que se pueden alcanzar si se trabaja en equipo. Trabajando en equipo también es más fácil enfrentar situaciones y lograr empresas que se suponen imposibles. Ahora bien, el tipo de liderazgo que debe existir en el equipo es el que llamamos alterno. Esto es, que la guía es ejercido en determinado momento por uno u otro miembro dependiendo de la situación y del que posee mejores cualidades y mayor experiencia frente a ese tipo de situaciones.
Esta claro que una de las primeras cosas que debe hacer es crear un equipo. Ese equipo se basa en la confianza, por una parte, y en la posibilidad de integrar sabiamente las diferentes herramientas (habilidades, destrezas y cualidades) que poseen. Trabajar en equipo implica escucharse entre todos, identificar los objetivos comunes y realizar actividades en las que sumamos nuestros conocimientos y habilidades en función de alcanzar esa tarea.
El líder debe actuar. No debe quedarse solo en el plano de la teoría. Debe moverse y encontrar soluciones para cualquier problema que aparezca. Jamás se queda rezagado frente a una situación y cuando ha entendido bien la forma en que debe actuar se anticipa. Es imprescindible anticiparse a todo.
Para poder anticiparse debe tener visión e intuición. Esto se lo da el conocer el entorno, tener referencias de situaciones similares y conocer las conductas de quienes le rodean. Aprende a conocer las personas analizando con rapidez su forma de hablar, de mirar, de caminar, los temas que conversan, sus gestos. El buen líder no puede esperar a que las cosas sucedan, él hace que sucedan las que le son convenientes para alcanzar los objetivos propuestos por el equipo y evita que ocurra las que pueden entorpecer las cosas. Algo importante que le permitirá anticiparse es el manejo de la información. El buen líder está constantemente buscando información que le pueda servir.
Una vez que se tenga claridad con los objetivos estratégicos y los objetivos tácticos se crea una metodología para conquistar esos objetivos. Aparecen allí las pequeñas y grandes metas que no son más que pasos para alcanzar esos objetivos. Si el equipo no tiene claridad en los objetivos se corre el peligro anticipado de fracasar.
El Lider siempre indaga, no se deja confundir. Nunca cree todo de una vez y nunca lo niega todo de una vez. Siempre está vigilante ante las posibles situaciones que ya ha vislumbrado. Puede partir de la duda si ésta causa movilización. La duda no debe inmovilizarlo. Debe constantemente tomar decisiones y aceptar la responsabilidad por cada decisión que toma. Cada decisión genera un riesgo cuantificable.
Procura estar calmado, muy tranquilo en las peores circunstancias. Si pierde la tranquilidad tiene el riesgo de equivocar las decisiones. Un buen líder se mide ante las dificultades (por más grandes que estas luzcan) usando su aparente desventaja para sobreponerse. Si obtiene la victoria habrá crecido, si obtiene una derrota habrá crecido también.

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