Es un tema bastante
interesante, sobre todo cuando los jóvenes están tomando roles de
importancia a nivel local, regional y nacional. Un joven puede tener
cualidades innatas de liderazgo, pero debe adquirir conocimientos que
lo ayuden a potenciar esa condición. Además debe entender su
contexto histórico y formarse en los valores que han de regir la
república. Si las intenciones del joven líder no son nobles,
entonces puede causar gran daño. Observemos algunas reflexiones
sobre el tema.
Un buen líder
entiende que la mejor forma de trabajar es en equipo. Hay cosas que
se pueden lograr solos, pero se amplía el espectro de posibilidades
de las cosas que se pueden alcanzar si se trabaja en equipo.
Trabajando en equipo también es más fácil enfrentar situaciones y
lograr empresas que se suponen imposibles. Ahora bien, el tipo de
liderazgo que debe existir en el equipo es el que llamamos alterno.
Esto
es, que la guía es ejercido en determinado momento por uno u otro
miembro dependiendo de la situación y del que posee mejores
cualidades y mayor experiencia frente a ese tipo de situaciones.
Esta claro que una
de las primeras cosas que debe hacer es crear un equipo. Ese equipo
se basa en la confianza, por una parte, y en la posibilidad de
integrar sabiamente las diferentes herramientas (habilidades,
destrezas y cualidades) que poseen. Trabajar en equipo implica
escucharse entre todos, identificar los objetivos comunes y realizar
actividades en las que sumamos nuestros conocimientos y habilidades
en función de alcanzar esa tarea.
El líder debe
actuar. No debe quedarse solo en el plano de la teoría. Debe moverse
y encontrar soluciones para cualquier problema que aparezca. Jamás
se queda rezagado frente a una situación y cuando ha entendido bien
la forma en que debe actuar se anticipa. Es imprescindible
anticiparse a todo.
Para poder
anticiparse debe tener visión e intuición. Esto se lo da el conocer
el entorno, tener referencias de situaciones similares y conocer las
conductas de quienes le rodean. Aprende a conocer las personas
analizando con rapidez su forma de hablar, de mirar, de caminar, los
temas que conversan, sus gestos. El buen líder no puede esperar a
que las cosas sucedan, él hace que sucedan las que le son
convenientes para alcanzar los objetivos propuestos por el equipo y
evita que ocurra las que pueden entorpecer las cosas. Algo importante
que le permitirá anticiparse es el manejo de la información. El
buen líder está constantemente buscando información que le pueda
servir.
Una vez que se
tenga claridad con los objetivos estratégicos y los objetivos
tácticos se crea una metodología para conquistar esos objetivos.
Aparecen allí las pequeñas y grandes metas que no son más que
pasos para alcanzar esos objetivos. Si el equipo no tiene claridad en
los objetivos se corre el peligro anticipado de fracasar.
El Lider siempre
indaga, no se deja confundir. Nunca cree todo de una vez y nunca lo
niega todo de una vez. Siempre está vigilante ante las posibles
situaciones que ya ha vislumbrado. Puede partir de la duda si ésta
causa movilización. La duda no debe inmovilizarlo. Debe
constantemente tomar decisiones y aceptar la responsabilidad por cada
decisión que toma. Cada decisión genera un riesgo cuantificable.
Procura estar
calmado, muy tranquilo en las peores circunstancias. Si pierde la
tranquilidad tiene el riesgo de equivocar las decisiones. Un buen
líder se mide ante las dificultades (por más grandes que estas
luzcan) usando su aparente desventaja para sobreponerse. Si obtiene
la victoria habrá crecido, si obtiene una derrota habrá crecido
también.
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