miércoles, 24 de agosto de 2016

Juegos con la lengua


Hace algún tiempo tenía un amigo que hablaba el español con cierta dificultad, por ser su lengua materna el hindi y su segunda lengua el inglés. Este amigo un día me pidió que le ayudara a escribir una carta para su enamorada. Su gran problema era, en primer lugar que no sabía escribir en español y en segundo lugar que se sentía muy limitado en el lenguaje para poder expresarse, así que me pidió que intentara traducir lo que él me decía en inglés. Como no hablo muy bien el inglés tuve que inventar algunas cosas. Al finalizar, mi amigo concluyó que el español era un idioma hermoso porque se pueden decir tantas cosas que no se pueden expresas en inglés.
Nuestro idioma tiene muchas particularidades, entre ellas que con una sola palabra te puedes referir a muchas realidades y al mismo tiempo existen muchas palabras para referirse a una sola cosa, sinónimos que tienen apenas pequeñas variaciones del significado. Pablo Neruda hablando sobre él y haciendo referencia a los conquistadores españoles dijo “se llevaron el oro y nos dejaron el oro”.
Podemos conocer a las personas a través de la lengua, de lo que expresa y cómo lo expresa. Podemos conocer sus intenciones, sus características culturales e inclusive la región de donde proviene. La forma en la que realizamos nuestra lengua, el habla, es nuestra carta de presentación y nos permite establecer buenas o pésimas relaciones con nuestro entorno.
Durante la niñez, en el proceso de vinculación del individuo con su lengua, es muy importante el juego. Tanto en la escuela como en el hogar los niños y niñas se divierten con pequeñas rimas, adivinanzas, retahílas y trabalenguas que endulzan las actividades del día. Estos pequeños juegos cumplen la función de vincular a los niños y niñas, de manera significativa, no solo con el valor comunicativo del lenguaje sino también con un valor estético. Por esa vía, además, le abrimos paso a la literatura. Que el niño comience a construir (no necesariamente de manera escrita) sus propias adivinanzas, sus trabalenguas, sus primeras rimas lo coloca más cerca de la poesía, del cuento, de la fábula.
La sopa de letras, dameros y crucigramas, ya con un nivel mayor de complejidad, le permiten conocer nuevas palabras y llegar al concepto a partir de una definición o viceversa. La construcción de acrónimos los estimulará a escribir, a crear, los inducirá además a reconocer el verso y el ritmo.
No importa la edad, continuamente estamos jugando con la lengua, hacemos chistes, decimos frases de doble sentido, hacemos comparaciones y metáforas espontáneamente. Algunos libros interesantes en los que se puede notar ese juego gracioso con nuestra lengua española son “Humor y Amor” de Aquiles Nazoa, “El Baúl de los Reconcomios” escrito por Otrova Gomas y el “Diccionaurio Analfabético” de José Lenín Sánchez. Si lo prefiere puede buscar algunos videos del conocido grupo argentino llamado Less Luthiers que mezcla la música, la actuación y el humor.
Más sencillo todavía, puede leer los clasificados de los periódicos, en donde encontrará pequeños textos al estilo: “se venden zapatos para niños de goma” o “se busca habitación para alquilar a señoritas”.

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