Reflexionando un
poco acerca de los últimos acontecimientos en materia de la lucha
por las reivindicaciones laborales de los docentes, me puse a revisar
algunos libros que nos muestran algunas opiniones de lo que viene
sucediendo en nuestro país en materia educativa. En esa búsqueda
encontré algo interesante que quisiera compartir. El texto es tomado
del libro “Más y Mejor Educación para Todos” de Antonio Pérez
Esclarín, bien conocido por los docentes (los que leen) por su
dedicación a reflexionar sobre este tema. La primera edición del
libro es del año 1997.
En referencia a los
docentes dice: “…deben empezar por creer en sí mismos, descubrir
la importancia de su misión, y comprometerse a su propia
transformación y a la gestación de una educación de calidad. Esto
implica iniciar un proceso de formación y transformación
permanente, a partir de la reflexión, desrutinización y renovación
de su práctica. Si lo hacen y la sociedad los percibe realmente
comprometidos en su propia dignificación y en la gestación de una
educación de calidad, cambiará su percepción y valoración.
Si bien la
dignificación del docente está muy vinculada a la percepción que
él tiene de sí mismo, también lo está a la importancia que la
sociedad le concede que, entre otras cosas, se traduce en su sueldo.
No es coherente exigir maestros y profesores de primera con sueldos
de tercera. No hay que prometerles a los docentes cosas y firmar
contratos para resolver conflictos y luego no cumplirles. Hay que
cortar por lo sano con tanta humillación a los educadores.”
Por otra parte
dice: “Los educadores deben comprender que no basta con exigir una
remuneración digna. Hay que ganársela. Pagar a todos por igual, sin
resolver el problema del reposerismo, ausentismo…” Yo agregaría
docentes bachaqueros y raspacupos… “equivale a premiar al
irresponsable y flojo, castigar al que cumple y, a la larga,
estimular la mediocridad y la corrupción. Hay que pagar bien, sueldo
completo, y exigir trabajo y rendimiento completo.”
No se trata de
detener la lucha en pro de las reivindicaciones laborales de los
docentes. Es cada día más evidente que por distintos factores
nuestro sueldo y el de cualquiera ha quedado cuantiosamente reducido
ante el aumento indiscriminado de los recursos que necesitamos en
forma cotidiana. No se trata de criminalizar las acciones docentes
que buscan manifestar el descontento y ejercer presión para obtener
sueldos dignos. Hagámoslo con inteligencia y conscientes de que
debemos proteger el derecho de los niños, niñas y jóvenes a la
educación. Debemos actuar con responsabilidad y dar ejemplo de cómo
se debe hacer la lucha, porque de esta situación también estamos
aprendiendo y al mismo tiempo educando. Para la ocasión de la
protesta también hay que ser organizados, responsables, tener
liderazgo, capacidad de análisis, ser investigadores, mediadores,
tener capacidad para escuchar, conocer el marco legal, ser
arriesgados… todos los atributos que debe tener un docente.
Yo también quiero
sueldos dignos y además de ello que se acabe la impunidad en el
sistema educativo, que cada quien se haga responsable de sus propias
acciones.
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