miércoles, 24 de agosto de 2016

Trabajo cultural en la escuela


El trabajo cultural dentro de las instituciones educativas es responsabilidad de todos, en consecuencia, todos debemos generar actividades culturales en nuestros espacios. No solo eso, debemos reconocer y entender los elementos culturales que en una comunidad moldean una conducta. De esta manera podemos trabajar sobre ello. Debemos de una vez trascender el “eventismo” de las escuelas. Las actividades deben ir más allá del mero cumplimiento de las tareas.
Bien claras son las propuestas de trabajo expresadas por el Ministro Hector Rodríguez a través de las líneas orientadoras entregadas a las instituciones educativas en el mes de septiembre. Las mismas son además las acciones a través de las cuales se pretende transformar la dinámica cotidiana de las instituciones educativas en función de la calidad educativa. Sin embargo, a estas alturas, en el último lapso del periodo escolar son muchos los docentes que no se han tomado en serio la tarea de leer e interpretar, mucho menos poner en práctica las mencionadas líneas.
El trabajo artístico y cultural en las instituciones educativas ha sido menospreciado por mucho tiempo, pero esto es apenas un reflejo social ya que en la comunidad el teatro y el resto de las artes escénicas, las artes plásticas, la música, la literatura y las danzas, entre otras son bien vistas como un “pasatiempo”, pero no como una profesión que te permita ganarte la vida. Que alguien se dedique a este tipo de actividades como profesión es, al parecer, un riesgo no recomendable para nuestros jóvenes estudiantes.
Como el desarrollo cultural en la escuela sigue siendo visto como algo complementario, es lógico que se valore mucho más todo lo que huela a académico, así solo sirva para pasar un examen y nunca más el joven lo use en la vida.
Si atendemos un poco a las propuestas expresadas en el documento de las líneas orientadoras, si las entendemos y las ponemos en práctica seguro avanzaremos un poco y el docente corre además el riesgo de entender que el trabajo artístico y cultural es parte fundamental de la educación integral de nuestros estudiantes.
Entre esas líneas se mencionan: Impulsar la creación de grupos que realicen un trabajo permanente, continuo, con todo lo que esto acarrea, entendiendo que debe ser asumido por toda la escuela y no solo por el docente de cultura.
La investigación: en lo que respecta no solo a la disciplina a la cual se estará dedicando ese grupo de trabajo permanente, sino a las temáticas y conceptos que nos llevan a edificar las obras, la que nos da elementos para construir una estética pero a la vez un concepto entendible para nuestros jóvenes participantes. La investigación a su vez de la historia local, de nuestras raíces, de nuestro entorno.
La formación, de manera que no sea al azar sino con una planificación bien establecida que permita el desarrollo de las cualidades no solo artísticas, sino de las cualidades humanas de todos los que participemos. Si hay algo que hemos estado perdiendo en estos últimos tiempos es precisamente nuestra humanidad y ese es un lujo que no podemos permitirnos.
El trabajo cultural comunitario, en donde el joven aprenderá a entregar desinteresadamente su trabajo voluntario a la comunidad, empezará a construir con el colectivo una visión menos egoísta de la convivencia.
Finalmente, por supuesto la sistematización de los aprendizajes, de los procesos, de las experiencias, de tal manera que nos permita evaluar en todo momento lo que hemos hecho. Comencemos entonces, cambiemos la escuela y avancemos hacia la escuela que queremos.

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