miércoles, 24 de agosto de 2016

Animación sociocultural


La semana pasada me tocó brindar a algunos estudiantes de turismo de la UNEFA un conversatorio acerca de la animación y la recreación, a solicitud de mi amiga Jenny Sánchez, quien es profesora en esa institución. Lo cierto es que tuve que desempolvar y repensar ciertos conceptos que estaban bien guardados pero que fueron parte de mi formación por allá en los años noventa.
La primera vez que escuche, por lo menos conscientemente, la palabra animación venía acompañada por el adjetivo “sociocultural”. Este término se lo escuché al amigo Reyes Olivares, que en ese momento era funcionario de Consejo Nacional de la Cultura (CoNac). Él trataba de explicarnos a un grupo de jóvenes acerca del trabajo voluntario que veníamos realizando en las comunidades a veces de manera muy espontánea y otras con cierto nivel de organización.
En esa época (hace más de veinte años), visitábamos a las comunidades, sobre todo a las rurales y a las de mayor necesidad e impulsábamos la organización y realización de actividades culturales. No consistía solo en llevarles una función de títeres, teatro o cuenta cuentos, sino que a partir de la captación de habitantes de esos espacios que manifestaban su preocupación por los niños y jóvenes se generaban proyectos interesantes que apuntaban hacia la participación integral de los individuos.
El amigo Reyes Olivares con su técnica del “papelografo” trató de convencernos de la necesidad de sistematizar y conceptualizar todo lo que hacíamos. Además de ello trató de que comprendiéramos la magnitud del trabajo que hacíamos, pero creo que no tuvimos la madurez para asimilar la teoría de lo que la juventud nos impulsaba a hacer.
Hoy en día existe mucho material colgado en páginas dedicadas a este tema. La UNESCO se refiera a ella como “el conjunto de prácticas sociales que tienen como finalidad estimular la iniciativa y la participación de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida sociopolítica en la que está integrada.”
Si los gobiernos locales entendieran la necesidad de formar animadores socioculturales para empujar el desarrollo de las localidades desde el seno mismo de las comunidades y producir los cambios necesarios se daría un gran paso en la prevención de las enfermedades sociales como el alcoholismo y la delincuencia, entre otras.
Es importante la animación sociocultural porque promueve la consolidación de la identidad cultural de las personas, plantea la recuperación de la historia, los valores, las prácticas y los elementos culturales que dan sentido y significado a los grupos sociales, promueve la organización comunitaria y genera nuevos productos culturales.
Si usted es un sujeto dinámico, que motiva a los grupos respetando las ideas de los demás, si es capaz de generar reacciones positivas a partir de las acciones que promueve, si toma la iniciativa y anima con el ejemplo, si motiva a los demás hacia los cambios necesarios, si valora y hace aflorar las potencialidades de quienes lo rodean, si es usted una especie de guía a quienes las demás personas siguen para lograr un fin colectivo…probablemente usted sea un animador sociocultural y no lo sepa.

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