martes, 30 de agosto de 2016

LOS NIÑOS DE LA BASURA


Denme media docenas de niños y haré de ellos lo que quiera independientemente de sus inclinaciones innatas.” Watson
A mediados de los años ochenta, varios países latinoamericanos, además de los Estados Unidos de América fueron invadidos por una serie de barajitas auto adhesivas que eran compradas por niños y jóvenes colecionistas. Estas barajitas fueron conocidas en Venezuela como “Los Niños de la Basura”, y en otros países como “Basuritas”, “La Pandilla Basura” y Garbage Pail Kids, entre otros nombres.
Eran imágenes grotescas de “niños” que se infligían algún tipo de daño a sí mismos. Había uno de ellos introduciendo la pierna en un molino de carne y procediendo a activar el mecanismo. En muchos países prohibieron la venta de estas imágenes. Se llegó a decir inclusive que estaban impregnadas de algún tipo de droga. En Venezuela las instituciones educativas se opusieron a su compra y sin embargo la empresa tuvo record de ventas, llegando a sacar unos 1200 modelos distintos.
Ésta no es la única vez que la población infantil es víctima de técnicas de mercadeo bien dirigidas. A mediados de los años noventa hubo una euforia infantil por la compra de pistolas de juguete. Estas armas estaban hechas con gran similitud a las originales y además disparaban unos pequeños balines de plástico disponibles en cualquier establecimiento comercial. En esta oportunidad las instituciones educativas prohibieron la entrada a las escuelas de este tipo de “juguetes”.
Ni hablar de los juegos de videos como “Visit City” o “San Andrés” en los cuales la meta es robar el mejor carro y evitar ser atrapado cuando te avista la policía. Qué decir de esos juegos en primera persona donde el niño empuña un arma para matar a todo el que se le atraviese en el camino para salvar su vida como en el conocido “Counter Strike”.
Por si fuera poco, los niños, niñas y jóvenes son el objetivo de muchas empresas de manufactura y distribución de licores. Bebidas con cuarenta grados de alcohol como el Vodka ahora se venden con aroma a frutas y colores llamativos que le dan una apariencia y fragancia de “chuchería”, llegando a las manos y a las bocas de los pequeños. Muchas empresas ven en ellos un potencial consumidor de cualquier cosa y en el marco del capitalismo las ganancias se estiman en función de la utilidad monetaria sin importar el perjuicio que pudieran causar desde el punto de vista social.
La mano invisible del mercado empuja a nuestros niños y jóvenes a ser hombres y mujeres antes de tiempo. Así una niña de cuatro años se viste igual que una mujer de veinte. Esa misma niña escucha y baila las mismas canciones que una adulta joven. (Con mensajes de amor, sexo despecho, venganza, etc.) Ya no suenan en la radio canciones como las de Enrique y Ana, Cepillin y hasta del singular Popy; que contenían temáticas especificas para los chicos.
Armas de juguete, colecciones que degradan la imagen personal y los valores sociales, juegos que los introducen al mundo de la delincuencia (al menos en un plano psíquico), programas de televisión cargados de invitaciones al sexo prematuro, a la delincuencia, la despreocupación, el desenfreno. Puede que si usted busca las imágenes de las barajitas de “Los Niños de la Basura” en internet ya no las vea tan grotescas. Esa es la principal prueba de que el sistema ha estado deshumanizándonos hasta el punto de que perdemos la capacidad de percibir y diferenciar lo bueno de lo malo.
Licdo. José Gregorio Rodríguez

Publicado en el Periódico Regional Dicho y Hecho en el año 2011

No hay comentarios:

Publicar un comentario