Cuando en los años
noventa entre por primera vez a un conversatorio de la nueva Gnosis
me llamó mucho la atención la explicación que hacían allí acerca
de las religiones. Explicaban que la palabra religión viene del
término latino religare, que significa volver a unir (re= de nuevo,
ligare= unir). En este caso, volver a unir el alma con la divinidad.
Éste, según ellos, sería el objetivo de las religiones.
Recuerdo que las
reuniones periódicas de la Gnosis se hacían, en esa época, los
días jueves y los temas giraban en torno a las prácticas para
despertar conciencia de quiénes éramos, que misión se cumplía en
la tierra y de las cosas “sobrenaturales” que éramos capaces de
hacer. Todo se realizaba a través de una práctica de meditación,
visualización, ensoñación.
Para ese entonces
algunos católicos ya comentaban la existencia de una secta satánica
en Bejuma. Yo visitaba la iglesia católica y los jueves no dejaba de
ir a la Gnosis. Anteriormente ya había hecho pequeños estudios de
la biblia con amigos cristianos (de los que los católicos llamaban
protestantes), también lo había hecho con los Testigos de Jehová,
quienes me parecen más metódicos y consecuentes en el asunto de
estudiar las escrituras.
Para esa misma
época leí el libro de Mormón y algo del Bhagavad-guita, además
de que estaba muy animado con las conversaciones con unos amigos que
practicaban el budismo (a quienes algunos movimientos cristianos
también se han referido como satánicos). Estos budistas, por su
parte no me presentaron el budismo como una religión sino como una
forma de vivir.
Posteriormente me
relacioné con santeros y espiritistas (no son lo mismo y a veces los
confunden). Cómo mi curiosidad me domina no pude evitar conversar
con ellos sobre el tema para tratar de entender sus doctrinas. No han
faltado entre mis amigos y conocidos quienes desprecian a todas las
religiones y se definen ateos o agnósticos (yo no les creo
totalmente esa postura).Con ellos también he hablado y piensan que
las religiones son inventos humanos en el afán de tener domino sobre
sus congéneres.
Por supuesto que me
leí los libros de Conny Méndez y otros libros “esotéricos” de
los que popularmente llaman “metafísica”. Después apareció la
nueva era y sus mezcolanzas espirituales, aparecían más y más
libros de autoayuda. Era fácil convertirse en Rosacruz
suscribiéndote a través de una revista.
Luego llegaron mis
amigos creyentes de los extraterrestres, presencié varios
avistamientos (aunque no se bien que era lo que estaba viendo) y
estaba convencido de que me vendrían a buscar en cualquier momento
para llevarme a “Ganimedes” (libro que también leí en los
noventa).
Finalmente leí un
libro que se llama “Las Religiones Que Nos Separan” y estuve
rondando el ateísmo (tampoco me lo creí).
A todos mis amigos
creyentes y no creyentes, religiosos o no, ateos o no, cristianos,
católicos, seguidores del libro de Mormón, testigos de Jehová,
budistas, Hare Krisna, santeros, espiritistas, new age, gnósticos,
musulmanes, judíos… me alegra que estemos en Venezuela y no nos
matemos por estos asuntos. Un día deberíamos reunirnos todos y
compartir un rato tomándonos un café o tal vez algo más cargado si
lo prefieren.
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